14 de abril

De nuevo llega un 14 de abril, y de nuevo dedicaré unas líneas a la República y el republicanismo. Como cada año. Sólo que, a diferencia de lo que ocurría hace sólo unos pocos años, ya no se trata de refrescar la memoria: la idea republicana, la perspectiva de que España pueda convertirse en el futuro en una República está presente en el corazón de muchos. Y no sólo en el corazón, también en el cerebro, porque la idea republicana es una idea que surge del razonamiento, del sentido común, del trabajo de las neuronas.
El camino hacia una Tercera República, quizás largo y tortuoso, ya se ha iniciado. No sin riesgos. Internos y externos. Los externos son obvios, y procederán (y proceden) del complejo político, industrial, militar y mediático. Son inevitables. No así los internos, que se reducen básicamente a uno: a la idea de que la República es simplemente una forma de gobierno.
Ese sería un viaje para el que no hacen falta alforjas: una República sin republicanismo. Es decir, una República de súbditos en lugar de ciudadanos.
Republicanismo es ciudadanía, o sea, iguales derechos para todos, y derechos efectivos, reales.
Republicanismo es democracia, y, al menos en mi opinión, democracia es socialismo.
Republicanismo es libertad, y nadie es verdaderamente libre si depende para subsistir de otro. Por eso, sólo en el socialismo se puede ser de verdad libre.
Republicanismo es socialismo. Pero cuidado: ese socialismo no ha de tener nada que ver con el viejo “socialismo real” de partido único, burocratizado y negador de derechos fundamentales.
Republicanismo es respeto a las libertades colectivas (de asociación, de expresión, etc.).
Republicanismo es defensa de las libertades políticas.
Republicanismo es utilizar el Estado como garante de las libertades públicas y los derechos ciudadanos: un Estado protector de los más débiles, firme ante los poderosos.
Republicanismo es justicia.
Republicanismo es dignidad.
Republicanismo es el poder para los de abajo.
Se me dirá que todo eso es mera utopía, que las circunstancias concretas de este mundo globalizado impiden e impedirán en el futuro que los dominados se liberen del yugo, que no vale la pena el esfuerzo, que las grandes palabras suelen encubrir realidades miserables, que nadie está por la labor... Tal vez. Pero la Historia no es algo lineal, ni ha finalizado, como parecen creer algunos.
Como ha sucedido tantas veces en el pasado, las crisis surgen en momentos inesperados, y entonces... entonces puede pasar cualquier cosa.
Personalmente no abrigo la menor duda de que, tarde o temprano, la IIIª República será una realidad.
Que sea una República republicana depende de nosotros.
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3 Comments:
Una utopía muy bonita. Pero la especie humana (que es animal) tiene instintos animales y es imposible vivir dentro de la armonía que cuentas...aunque hay que trabajar para conseguirlo. Pero recuerda que tu Libertad termina donde empieza mi Libertad.
Siento contradecirte compañero, pero yo creo que la República es simplemente una forma de gobierno.
Para proclamar la República primero hemos de lograr que la mayoria de la población la apoye, necesitando apoyos de la derecha y de la izquierda. Posteriormente, al convocar las cortes constituyentes será cuando se elija el contenido, no antes.
La República si sale escogida de este modo será republicanista, porque el sistema actual también lo es, aunque sea con un modelo monarquico. Es en ese punto donde la monarquia nos ha marcado un gol por la escuadra, puesto que gran parte de la población cree que el sistema ya es justo, cuando no lo es.
¡ VIVA LA REPÚBLICA!
No creo en una república para este país
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