La Ley de la manada
El mundo es un lugar inhóspito donde todo hombre es extranjero en todas partes y se impone la ley de la manada, que arremete contra cualquiera ajeno a ella, sin distinción. En Italia, donde jamás pidieron el pasaporte a Eneas, el héroe troyano cuyos descendientes fundaron Roma, ya es un delito la inmigración ilegal, llegar al país sin papeles y pretender quedarse con la malvada intención de comer caliente.Entretanto en Sudáfrica, donde la población negra sufrió durante años la violencia racista del apartheid, ahora esa misma población está matando a cualquier africano, especialmente a los provenientes de Nigeria, Zimbabwe y Mozambique, a quienes acusan de lo mismo que en todas partes, de quitarles el trabajo.
Toda manada defiende violentamente su territorio de caza, y Berlusconi lo está haciendo a las bravas, con una política durísima con la que pretende "estabilizar el país y garantizar la seguridad a los ciudadanos italianos", lo que lleva implícito la certeza de que todo inmigrante es un delincuente del que es necesario protegerse.
Resulta evidente que ningún país, por poderoso que sea, puede soportar una llegada continua y descontrolada de personas, pero de ahí a tratarlos como a delincuentes va un trecho largo. Mi padre se subió en los vagones de tercera de un tren llevando en la mano una maleta de cartón y en el bolsillo el dinero justo para hasta que encontrara trabajo y para comprar una cajetilla de tabaco. Llegó a L'Hospitalet y tardó dos semanas en encontrar trabajo. No era un delincuente, nunca robó nada a nadie. Trabajó duro y ahorró mucho para poder salir de la miseria, no hay diferencia entre lo que hizo él y lo que hacen otras personas. En su día el trayecto Albacete-Barcelona es como el de hoy Marruecos-Tarifa. Los italianos ahora, como los españoles, olvidan que no hace tanto eran sus abuelos y sus padres los que se embarcaban hacia América, hacia el centro de Europa o otra parte de España buscando un plato de comida. De lo que se olvida la población negra de Sudáfrica es más grave todavía, porque ahí ni siquiera se está actuando con leyes restrictivas, sino con la violencia más atroz, asesinando a gente por el simple hecho de que ha nacido en otro lugar.
Cuando navegamos por Internet o votamos por SMS para que el Chiquilicuatre nos represente en Eurovisión tenemos la sensación de haber alcanzado un alto grado de desarrollo y de modernidad, pero la verdad es otra. Seguimos dejándonos llevar demasiado a menudo por la ley de la manada, que por lo visto está bien arraigada en nuestros genes, Allí es donde parece estar nuestra esencia más animal, en el peor sentido de la palabra.
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